Nuevo estudio RAAB en Bolivia para crear planes de salud ocular concretos, viables y medibles
La ceguera y la deficiencia visual siguen siendo un importante problema de salud pública, especialmente entre las personas mayores y en poblaciones en situación de vulnerabilidad. Bolivia, además, enfrenta desafíos adicionales debido a su diversidad geográfica y a las desigualdades en el acceso a servicios de salud ocular. Por eso, contar con información actualizada y fiable es fundamental para planificar políticas públicas, priorizar territorios y mejorar la cobertura de los servicios.
Con este objetivo, en 2025 se llevó a cabo en el país el estudio RAAB (Evaluación Rápida de la Ceguera Evitable), una metodología estandarizada y reconocida por la Organización Mundial de la Salud que permite estimar la prevalencia y las causas de ceguera y discapacidad visual en personas mayores de 50 años, así como identificar barreras de acceso a los servicios oftalmológicos. El trabajo de campo se realizó entre abril y agosto y abarcó cinco departamentos: La Paz, Cochabamba, Santa Cruz, Oruro y Tarija.

El estudio fue liderado por el Ministerio de Salud y Deportes, a través del Área de Salud Ocular, con el apoyo técnico del Instituto Nacional de Oftalmología, la Sociedad Boliviana de Oftalmología, el Instituto de Investigaciones en Salud y Desarrollo de la Universidad Mayor de San Andrés y diversas organizaciones del sector. La Fundación Ojos del mundo participó como aliado estratégico, contribuyendo al financiamiento y a la articulación entre instituciones públicas, profesionales y cooperantes internacionales.
El investigador principal del estudio fue el Dr. João Marcello Furtado, reputado oftalmólogo brasileño con una destacada trayectoria clínica, académica e investigadora, que invitó a “utilizar la evidencia del RAAB como base, pero a partir de ella construir un plan factible, con metas claras, cronograma y responsabilidades compartidas”. Ya que los datos obtenidos, por sí solos, no cambian la realidad y hace falta plasmarlos en decisiones concretas: “fortalecer redes de derivación, ampliar el acceso a la cirugía de cataratas, mejorar la cobertura de corrección refractiva, identificar barreras para las poblaciones rurales o vulnerables y, sobre todo, integrar la salud ocular dentro del sistema de salud, no como un componente aislado”.
