Iñaki Elorza y Lourdes García, voluntarios de Munduko begiak
Periodista y profesora de música
Cuando aún llevábamos mascarilla, Iñaki Elorza acudió a Gizalde, entidad de voluntariado en Gipuzkoa, en busca de un proyecto solidario. En la puerta se topó con voluntarios de Munduko begiak que salían de una reunión: “Ya has encontrado tu proyecto. Ni preguntes”, le dijeron, invitándole a la siguiente sesión informativa.
Fue con sus amigas Arantza y Lourdes; a los tres les convenció la propuesta. Arantza no pudo integrarse —aunque sigue participando en actividades de sensibilización— y Lourdes e Iñaki sí se sumaron. Desde entonces forman parte de un equipo donde todas las personas aportan, aprovechando su potencial: Iñaki, periodista; Lourdes, docente de música. Ambos ponen, sin dudar, su red de contactos al servicio de Munduko begiak.
En noviembre viajaron al Sáhara para conocer el proyecto que la Fundación impulsa en los campamentos saharauis de Tinduf (Argelia). Regresaron, pese al desgaste del viaje, profundamente orgullosos del impacto en la comunidad saharaui. Su compromiso sigue firme y su determinación de defender el derecho a la visión es ahora aún mayor.
Qué os movió a dar el paso al voluntariado y qué experiencias previas teníais?
Iñaki: Nunca tuve ninguna experiencia seria en el campo del voluntariado, si bien siempre he estado colaborando con quien haya podido necesitar ayuda.
Lourdes: En mi caso, siempre he tenido la idea de hacer un voluntariado al finalizar mi vida laboral, hacerlo en mi vida activa (me refiero a la actividad laboral), era inviable. Fue en las Aulas de la Experiencia al conocer a Iñaki y Arantza con los mismos deseos de voluntariado cuando comenzó nuestra experiencia en Munduko begiak. En mi caso sin experiencia previa en este campo, salvo alguna colaboración esporádica en mi juventud, en hospitales.
¿Qué visteis en Munduko begiak que os convenció para integraros? ¿Qué la distingue?
Iñaki: Tras 37 años de experiencia profesional en la radio pública vasca, y una vez jubilado, me incorporé a las Aulas de la Experiencia de la Universidad del País Vasco. En Aulas me encontré con gente, que al igual que yo, tenía inquietudes para con el mundo de la cooperación; así que un día con las compañeras de clase Arantza y Lourdes nos dirigimos a la plataforma de voluntariado Gizalde de Gipuzkoa. Justo a la entrada nos encontramos con Iñaki Ganuza, viejo conocido y voluntario de Munduko begiak, quien nos invitó a la reunión que estaba a punto de empezar. Entramos a la misma y no sé si por el proyecto, porque conocíamos a algún otro compañero o por necesidad de ser voluntario, entramos en Ojos del mundo y ya vamos por el quinto año. Era un proyecto totalmente desconocido, nunca había oído hablar de él, pero me animó el poder sentirme útil para esa gente tan necesitada.
Lourdes: Me atrajo la dedicación exclusiva a la vista, algo diferente, muy importante y poco tratado por no decir nada, en el campo de la cooperación. Me maravillaba en concreto el hecho de evitar en lo posible la ceguera, con todo lo que ello conlleva.
¿Qué habilidades de vuestra trayectoria (periodismo, música u otras) os han servido en el voluntariado y cuál habéis tenido que aprender?
Iñaki: No sólo el proyecto era interesante, también y por experiencia profesional, veía la necesidad de hacer extensivo el proyecto y hacerlo más visible en los distintos medios de comunicación. Había que dar cuenta de nuestras actividades, conciertos… charlas… comidas solidarias… exposiciones… había que visibilizarlo más y en ello estamos poco a poco.
Lourdes: Yo como profesional de la música, he podido contactar con músicos e instituciones y organizar conciertos que han servido para divulgar la labor de la Fundación Munduko begiak. Por otra parte, hemos tenido que aprender a organizar actividades con el objetivo de recaudar fondos para actividades concretas sobre terreno en los diferentes proyectos.
¿Por qué y para qué viajar a terreno? ¿Qué objetivos concretos llevabais al Sáhara?
Iñaki: Además de recibir información habitual a través de la web Ulls del món creía que era muy necesario conocer in situ la realidad de lo que estábamos contando a los distintos agentes con los que nos encontrábamos; así que en cuanto surgió la oportunidad de ir a los campamentos de refugiados del Sáhara no tuve ninguna duda de que quería ir y conocer la realidad de los mismos, así como ver cómo trabajaba Ojos del mundo.
Lourdes: Nuestro objetivo era ver con nuestros propios ojos el trabajo que la Fundación Ojos del mundo llevaba haciendo desde 2001. Teníamos buena información sobre la labor que allí se iba desarrollando, pero queríamos confirmarlo, dar testimonio y si fuera posible, contribuir a mejorarlo dentro de nuestras posibilidades.
Una escena, encuentro o persona que resuma para vosotros el impacto del proyecto.
Iñaki: En el aeropuerto de Argel, coincidimos con María Tavera de Ojos del mundo y la fotógrafa Anna Mas quienes iban a ser compañeras por una semana sobre el terreno y para toda la vida espiritualmente. Hubo feeling en el mismo aeropuerto y prometía ser todavía una experiencia mucho más interesante. El cansancio de las muchas horas de un mal viaje se superó inmediatamente con todas las expectativas y visitas que nos había preparado María. El recibimiento por parte de Hamudi en el aeropuerto de Tinduf implicaba cercanía y confianza, como si nos conociéramos de siempre. Ocurrió lo mismo con el resto de la gente que fuimos conociendo como Zeinabu o con el doctor Naami Bakar con quien mantengo contacto diario vía WhatsApp. De “oídas” creía en el proyecto de Ojos del mundo, pero comprobarlo allí mismo me hizo sentirme orgulloso del pequeño grano de arena que aportábamos como voluntarios.
Lourdes: Pues no es una o uno solo, son numerosas no puedo resumir…. cito algunas: la infraestructura oftalmológica en los campos de refugiados con consultas en cada wilaya, la asistencia domiciliaria, la detección en escuelas, la casa de acogida en Bechar… La creación de un equipo nativo comprometido y profesional. Los numerosos pacientes en las salas de espera, en la calle, esperando atención oftalmológica, etc. Todo ello bajo una gran organización por parte de la coordinadora del Sáhara.
¿De qué manera vuestra experiencia puede ayudar a que más personas tomen conciencia sobre la salud visual? ¿Qué canales o formatos funcionan mejor en vuestro entorno?
Iñaki: Fue realmente impactante ver cómo se trabajaba en las distintas wilayas, en los distintos centros de salud, comprobar las necesidades que tienen… ver en qué estima NOS tienen, cuanto se está ayudando… incluso y gracias a María tuvimos la oportunidad de visitar a los ministros de Salud y Cultura… no tenían más que palabras de agradecimiento para Ojos del mundo. Fue realmente emocionante vivir el momento de la confirmación de la ayuda económica para los próximos meses por parte de la Agencia Española de Cooperación Internacional. Zeinabu y sus compañeras de las oficinas llorando… alegría desbordada…
Una experiencia sencilla, tierna, inigualable e imprescindible para seguir trabajando y ayudando a la gente que TANTO necesita y TAN poco tiene.
Lourdes: Nuestra experiencia puede transmitir la realidad vivida sobre terreno, explicando los objetivos de la Fundación Ojos del Mundo y su puesta en marcha con las implicaciones y consecuencias inherentes a la labor mediante charlas en diferentes medios, entrevistas en prensa…
