Gracias a los esfuerzos de los equipos de Ojos del mundo que trabajan en Mali, y a pesar de las muchas dificultades en las que se encuentran por la situación política y de conflicto bélico permanente de la zona, la Fundación puede continuar realizando regularmente comisiones quirúrgicas para operar a cientos de pacientes ciegos que recuperan la visión. Como Guindo y Kelly, que pudieron decir adiós a la oscuridad.

 

Guindo Salifou y la vuelta en el Corán

Guindo tiene 63 años y vive en la comunidad de Kourounde. Hace 2 años comenzó a perder la visión porque sufría cataratas en los dos ojos y desde principios de este año era incapaz de valerse por sí mismo. Tuvo que abandonar el estudio del Corán porque no podía leer y necesitaba la ayuda de otra persona para atender sus necesidades.

Cuando conoció el proyecto Ojos del mundo, pidió al hijo de su maestro coránico, Cheick Seydou Alpha, que le acompañara a la Fundación para saber si lo podrían ayudar. Ojos de Mali se hizo cargo inmediatamente, lo operaron y gracias a la intervención, Guindo ya vuelve a ver.

Sus palabras de agradecimiento lo dicen todo: “Entré en las tinieblas, y ahora estoy aquí gracias a la ayuda de Dios y a la caridad de Ojos del mundo, caminando de nuevo a solas con la capacidad de leer mi Corán. No encuentro palabras para daros las gracias.”

 

Kelly Coumba y su “milagro”

Kelly tiene 55 años, vive en Tenenkou y vende especias en el mercado. Ya hace dos años que no ve con el ojo derecho y desde el año pasado ha perdido totalmente la visión de los dos ojos por culpa de unas cataratas. Su hija tenía que estar a su lado en todo momento para guiarla.

Durante la última campaña de detección y tratamiento de tracoma, el equipo de Ojos del mundo la visitó y el Dr. Traore Negueta la animó a operarse, asegurándole que recuperaría la visión. Y así fue.

Ahora Kelly ve perfectamente, ha podido reanudar sus actividades diarias de manera autónoma y a rehecho su vida. Por eso no deja de repetir “¡Es un milagro!”.