Las campañas de revisión y donación de gafas en los centros educativos tienen tan buena acogida porque los problemas de aprendizaje en las escuelas a menudo tienen una relación directa con los problemas visuales. Y a pesar de que unas simples gafas pueden ser la solución, en la mayoría de zonas sin recursos es muy complicado conseguirlas.

Es el caso de dos alumnos de la escuela de Koro (Mali), Adama Ouédraogo y Safoura Sawadogo. Hace un año, en la campaña de revisiones oculares en las escuelas, Ojos del mundo les detectó deficiencias refractarias y les proporcionó gratuitamente unas gafas porque sus familias no podían asumir el coste. Tras la revisión de este año, están esperando las nuevas gafas con el cambio de graduación.

Conocer su vivencia y la mejora en su calidad de vida demuestra lo vitales que son estas campañas.

Adama Ouédraogo

‘Cuando llevo las gafas que me dieron los médicos de Ojos del mundo puedo leer lo que escribe el maestro en la pizarra, puedo escribir sin dificultad y ver la televisión sin que me lloren los ojos. Sin ellas no puedo leer ni escribir bien. Además, me han ayudado a mejorar los resultados escolares.

Las gafas me las dieron el año pasado y este año, tras la revisión ocular, me han dicho que necesito unas nuevas. Mientras no llegan uso las viejas para ir a la escuela, aunque mis padres no quieren que las lleve cada día para que no se me rompan.

En la escuela somos seis los que necesitamos gafas, 3 chicos y 3 chicas. ¡Todos hemos mejorado gracias a las gafas!

Los doctores explicaron que nadie puede reírse de los niños y niñas que llevamos gafas porque es una enfermedad ocular.

Quiero dar las gracias a Ojos del mundo por traer gafas a Koro y darlas de manera gratuita a los niños de la escuela. Estoy muy contento porque sin ellas no habría podido seguir el curso con tanta facilidad.’

Safoura Sawadogo

El año pasado, tras una revisión, Ojos del mundo me dio las gafas porque tengo un problema en los ojos. Tengo un poco de vértigo y cuando me despierto lo veo todo negro. Me dieron colirios y luego las gafas.

Las gafas me han ayudado a estudiar mejor. Pero hay algunos niños que se ríen de mí por llevarlas. Los profesores me han dicho que no les escuche y que continúe llevándolas, porque me ayudarán a la hora de ir a clase.

Ahora he vuelto a hacerme una revisión en el hospital y me las tengo que cambiar. Pero yo no tengo dinero y los médicos me han dicho que hable con Ojos del mundo, que ellos me ayudarán como lo hicieron el año pasado! ‘

Actualmente el proyecto Ojos de Mali cuenta con el apoyo de Ferrovial y el Colegio de Médicos de Gipuzkoa.

Gracias a estas revisiones y donaciones de gafas de la Fundación, muchos niños y niñas de las regiones más desfavorecidas y sin recursos de Mali tendrán la oportunidad de mejorar su salud visual, su calidad de vida y su escolarización.